DUELO POR PÉRDIDA INESPERADA

Duelo por pérdida inesperada, sorpresiva

               Psic. y tanatólogo Andrés de González Argüelles

   Cuando de manera sorpresiva e inesperada nos enteramos de la muerte de un ser amado, provoca conmoción, trauma, confusión, mucho mucho dolor , crisis, confusión, shock .

   Generalmente se trata de accidentes, paro cardiaco, asesinato, suicidio, muerte que no se explica porque no se tenía prevista , incluso muerte por covid ( la cual muchas veces es sorpresiva).

   Este tipo de fallecimientos, puede marcar un antes y un después en la vida de los sobrevivientes o dolientes, porque nadie está preparado para una muerte repentina. Y normalmente los familiares y amigos no pudieron despedirse, ni tuvieron oportunidad de pedir perdón, dar un abrazo, el último beso. Todo esto genera mucho coraje, impotencia y desesperación.

   Se da un fenómeno que podemos describir de manera coloquial: el doliente ya no vive, sobrevive, y quedaron muchos pendientes con el difunto: besos, abrazos, proyectos truncos, problemas jurídicos, económicos y familiares.

   El doliente puede tener ganas de No vivir ya más.

   La muerte imprevista provoca cambios importantes en el significado de la existencia y de la vida en los deudos, es decir,  modificaciones en sus creencias ( pueden dejar de creer en Dios por ejemplo, o justamente lo contrario)

   Generalmente se va a presentar un duelo a través de un largo proceso, y sobre todo cuando el sobreviviente siente que el difunto: “era mi todo” , significa que ahora necesita un  “nuevo todo” para sustituir a esa persona que murió.

   Podemos afirmar que se van a presentar  un cúmulo de sentimientos y emociones a saber:

Confusión, irrealidad, angustia, incomprensión, inseguridad, desprotección, necesidad de que se haga justicia    ( en caso principalmente de asesinato o negligencia médica), resentimiento, deseo de venganza, desconsuelo, vacío, ansiedad, culpa y miedo.

   La culpa se puede expresar a través de los siguientes pensamientos:                                                            Si hubiera estado con él; si no lo hubiera obligado a ir; si lo hubiera reanimado; si no lo hubiera dejado ir;  no lo atendí bien; lo abandoné; lo llevé al hospital que no quería, y allí murió; no pude conseguir oxígeno; yo lo contagié; etc.

   En tanatología usamos una expresión: para superar el duelo y mejorar sustantivamente, es necesario “desarrollar, vivir el duelo” , en efecto, implica vivir todo un proceso complicado que puede atravesar por diversas etapas ( no definitivas ni indispensables en todo duelo) como son: shock, negación, ira-miedo, juicio y culpa, negociación, depresión,  perdón y superación.

   Ahora bien, cabe señalar que estas etapas no se dan necesariamente en el orden señalados, y pueden combinarse , y alguna o algunas de estas etapas, no presentarse. Cada duelo es único en cada persona.

   Podemos afirmar que en el desarrollo del duelo referido, se irá pasando del profundo dolor al recuerdo agradecido ( habrá personas que tarden   6 meses o un año, o varios años) .

   Como reto nos podemos plantear : el aprender a vivir sin el o ella, y encontrar un nuevo sentido de vida, en donde cobra gran relevancia la pregunta para qué murió, en vez de porqué murió.

  Es relevante decir que este último planteamiento de pensar en <el ¿para que?> puede caer muy chocante y hasta ofensivo, pero solo con el tiempo y el avance a lo largo de las etapas, cobrará sentido esta pregunta del “para que” , además nos ayudará a encontrar un nuevo sentido de vida y continuar amando y recibiendo amor de nuestros amigos y familiares, sin el peso ya de la amargura que nos ha provocado esa muerte.

   Por lo dicho, sería imprudente decirle a una persona que recién perdió un familiar,  que debe buscar “el para que” en vez del “porqué”, lo más sensato es decirle:  “yo tampoco entiendo porqué murió, pero estoy aquí contigo para lo que necesites” . Porque hay que darle tiempo a la persona que madure y vaya resolviendo su duelo, pues lo que prevalece en el doliente son sus sentimientos por encima de todo razonamiento, y tiene todo el derecho a sentir y expresar sus sentimientos y emociones. 

   ¿Cómo saber si estoy superando el duelo?

   Presentamos algunos tip´s para saber si verdaderamente ya estamos superando y avanzando en el duelo, para finalmente liberarnos de esa carga que nos impide volver a ser felices y disfrutar lo que tenemos.

   1.- Tener la capacidad de recordar a la persona  que murió sin sufrir, es decir, sin esa queja continua de preguntar por qué murió; de imaginarnos que todo ha sido una pesadilla; de entrar en un estado de angustia, miedo y soledad; de sentir amargura, rencor, culpa; de revivir su muerte y volver a tener los mismos sentimientos que tuve en esos momentos.

Para dejar de sufrir, hay que secar las fuentes de la amargura: resentimiento, culpa, miedo, odio.  Por lo anterior queremos subrayar que el perdón y la reconciliación con la persona que muere, y con aquéllos que siento rencor o que deben tener un castigo por el fallecimiento. Esto  facilita el secar esas fuentes de amargura o sufrimiento .

2.- Dejar de sentir culpa, miedo, resentimiento, angustia, ansiedad.

3.- El abrirme a nuevas relaciones, ya sea de amistad o de pareja

4.- Ocuparme de nuevo de mi vida, mi salud, mi trabajo o estudios

5.- Volver a disfrutar la vida, recordar principalmente lo bonito de la relación con el que falleció

¿Qué hacer para superar el duelo?

¿qué hace para quitarme este dolor, esta culpa, esta soledad, esta angustia?

   Estrategias básicas.

  1. - Abrirse al dolor- permitirse sentir todo ese dolor, mirarlo, abrazarlo, expresarlo, no esconderlo o reprimirlo, también darse permiso de llorar todo lo necesario aunque te juzguen. Es necesario tomar en cuenta que compartir los sentimientos permite sanar las heridas. Si te dicen: “debes de ser fuerte y no llorar, anímate, ya supéralo”. Lo que pasa es que no entienden tu dolor y no saben que necesitas llorar para sanar. Aguantarse  y reprimir las emociones, solo trae a la larga más problemas, enfermedades e incapacidad para amar y ser amado en plenitud, porque tu ser está agobiado y controlado por las emociones, entonces el duelo se puede atorar y se complica la superación del mismo.

   Dolor y sufrimiento, ¿son lo mismo?

   Recordemos que el dolor es inevitable, si amamos a una persona, a más amor, habrá más  dolor. Es muy natural y comprensible que nos duela la partida de un ser amado. Probablemente siempre lo vamos a extrañar, pero la manera en que abordamos el duelo, nos ayudará a superarlo y poder volver en nuestra vida cotidiana, a disfrutar de muchas cosas y de los seres que conviven con nosotros, amando y recibiendo amor, siendo productivos y creativos.

   Una manera de abordar el duelo erróneamente, consiste en apegarnos a la tristeza, a la culpa, al resentimiento, al miedo. Si hacemos esto, seguramente viviremos con amargura, esclavizados de la culpa, la tristeza, el rencor, y el miedo. Esta situación se puede volver crónica fácilmente, es decir, se vivirá en una maraña de sentimientos y emociones, de los cuales no saldremos, y cada vez nuestra salud mental y emocional se va deteriorando. Este estado descrito se llama Sufrimiento.

   Hay algo muy importante que deseamos destacar: mientras el dolor no se puede evitar, aunque sí disminuir poco a poco,  el sufrimiento sí se puede evitar, o eliminar.              El sufrimiento  es el apego a la amargura, al juicio, a la culpa. El sufrimiento, producto del apego, nos esclaviza a los sentimientos y emociones; en cambio el dolor nos enseña, nos hace más fuertes, más humanos, más sensibles, más empáticos y comprensivos también del dolor de los demás. En efecto,  si tomamos el dolor como un maestro de crecimiento, podemos librarnos del sufrimiento, de la amargura, de la tristeza crónica.

   2.- Hacer un homenaje al difunto . Se puede elaborar un video de fotografías escogidas de la familia y el ser amado que falleció, agregándole música según las fotografías, los años, los gustos del difunto. Sería un video que dure 20 minutos aproximadamente, se presenta en la familia y amigos cercanos en un día especial donde se comparta el pan, en una ceremonia sencilla pero profunda. Se comparten anécdotas del difunto, se hace oración, se abrazan, lloran, bailan, etc. Todo en honor de la persona fallecida.

   Los niños pueden participar en el video aportando dibujos, poemas, canciones. Se puede tener una pared donde se expongan los dibujos de los niños ( alusivos a su relación con el que falleció) . Al final se le entrega a cada familia un video en CD o USB .

   Otro tipo de homenajes se pueden realizar cuando se desee, ya sea de tipo religioso o no, tomando en cuenta los hobbies, actividades que le apasionaban al difunto como deportes, arte, actividades altruistas, laborales, etc.

3.- Formar una red de apoyo familiar y/o comunitario, para dar apoyo, ayuda, protección y acompañamiento a los deudos, para dar tiempo a que la familia nuclear afectada por la muerte del familiar, se vaya adaptando a vivir su nueva vida “sin él, ella o ellos”.

4.- Cada uno de los dolientes puede elaborar un cuaderno ( especie de diario) en donde cada día escriban sus sentimientos y emociones. Se recomienda hacerlo en la noche, tomando de 5 a 20 minutos. Es muy eficaz para identificar nuestros sentimientos, soltarlos y sanar las heridas del corazón.

5.- Hay personas que les viene muy bien hacer una carta de despedida al difunto, en vista de que no tuvieron tiempo de despedirse, de expresarle palabras amorosas, de pedirle perdón, etc. Se busca un momento especial de inspiración para hacer la carta, y luego en algún lugar significativo: en la sala del hogar, en un parque, en el campo, en el camposanto, en una Iglesia, se lee con todo cariño y se puede llevar a cabo algún acto significativo como sembrar un árbol, arreglar un jardín, convivir con personas que el difunto ayudaba, con sus ex compañeros de trabajo, etc.

NOTA: Como información complementaria y específica, pueden ver un video del mismo autor :   Duelo y pérdida en tiempos pandemia , en https://www.youtube.com/watch?v=w06L9Ybocfc&feature=youtu.be&fbclid=IwAR216CrADsOXZWqhIi8b3GTH2fJo2GID7HNf9FMBX9cI3ZqMfjlRoI_ZMyY

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Autor

Andrés de González Arguelles. Tanatólogo.
domingo 31 enero 2021

Psicólogo y Tanatólogo Certificado por la AMTAC con más de 20 Áños de Experiencia.

Profesor de Diplomado de Tanatología en diversas universidades como UASLP, UCEM,UVAQ. Conferencias y cursos en IMSS, ISSSTE y otras instituciones.

Miembro de la Asociación Mexicana de Tanatología.

Director del Centro de Tanatología Vida y Plenitud.

Cuenta con Diplomados en Tanatología por la Universidad Colegio Latinoamericano de Educación Avanzada y Musicoterapia en Sociedad Peruana de Medicina Alternativa y Universidad Científica del Sur.

Ofrece conferencias de Tanatología mensuales sin costo en VALLE DE LOS CEDROS CAMPOSANTO.

  • Emergencia Tanatológica: 444 120 07 84.