El perdón, un camino para dejar de sufrir

El perdón, un camino para dejar de sufrir

          Tanatólogo Andrés de González Argüelles

    El perdón , quizá la más grande capacidad humana

   Si trajéramos a nuestra mente la mayor ofensa o traición que  hemos padecido, seguramente activaremos un sentimiento de odio y resentimiento, además de una gran tristeza .

   Por solo mencionar algunos casos que parecen imperdonables: el adulterio; la traición de los hermanos peleando violentamente por quedarse o apropiarse de la herencia que dejaron los padres., el abuso físico y/o sexual.

Ahora bien, cada persona vive la peor ofensa que le ha tocado en su vida, y para ella puede ser la más dolorosa e imperdonable.

   El común denominador entre todas las personas ofendidas puede ser: el resentimiento, los deseos de venganza y la profunda tristeza.

   Las personas resentidas de manera profunda, difícilmente disfrutarán de la vida en plenitud, ya que ese rencor constituye una pesada carga, que se refuerza con la convicción de la culpabilidad del victimario, calificando su acto de injusto, infame, aberrante, etc.

   Pues bien, las personas que a lo largo del duelo, se llenan de rencor y se atoran o quedan atrapados en él, difícilmente podrán superar el duelo y volver a vivir felices o en paz como lo hacían antes de recibir la ofensa y  padecer la perdida respectiva o asociada.

Algunos optan por la venganza física u otros medios como la desacreditación pública o en redes sociales,  o por la vía legal ( demandas y procesos judiciales con la pretendida reparación del daño)      Cabe decir que la vía legal es muy incierta, muchas veces muy larga, penosa y costosa. La venganza física, podría acarrear más problemas a la víctima como son: respuesta violenta del primer victimario, padecer demandas legales, cárcel, etc.

   Habrá quienes nunca harán efectiva la venganza, y solo la manejan a nivel mental y por medio de fantasías. Esto conduce al afectado a vivir con gran frustración y generar el círculo del sufrimiento, como veremos más adelante. Dichas fantasías solo alargan,”eternizan” el duelo con la consecuente vida infeliz y amarga.

   Ahora bien, el único camino que genera verdadera salud mental , emocional y espiritual, es el perdonar. Efectivamente cuando se decide perdonar, se logra  la superación profunda del duelo en la mayoría de los casos. Que si no es inmediata la superación, la persona que perdona desata un proceso de gran beneficio para un manejo correcto del duelo con miras a su  sanidad y liberación de la carga.

   Aun en los casos que se llegara a vencer legalmente, en caso de que se hubiera interpuesto una demanda legal por daños,  no siempre el o la demandante recuperan su paz interior, y continúan cargando ese fardo pesado del rencor.

   Perdonar significa liberar de una obligación, o deuda, o castigo a una persona que causó daño, es como decirle: “Ya no debes nada”

   ¿ Como podemos lograr la paz interior y regresar al estado de tranquilidad y estabilidad emocional que prevalecían antes del evento que provocó llenarse de ira, de resentimiento y tristeza?

   Pues el camino más efectivo es el perdón. En efecto, cuando perdonamos, dejamos atrás el rencor y los pensamientos  de venganza.

   Ahora bien, perdonar no significa olvidar, ya que es muy difícil verdaderamente olvidar una ofensa grave, pero aunque no la olvidemos, si podemos mitigar o incluso eliminar totalmente el dolor que nos causó las heridas por tal o cual ofensa.

   Algo muy importante significa comprender que al perdonar , no tenemos necesariamente que reconciliarnos con quien nos  dañó. Pues existen consecuencias luego de una ofensa que además , puede ser  conveniente las padezca el victimario para darle la oportunidad de reconocer su falta y arrepentirse, es decir, que tome la decisión definitiva de no volver a cometer dicha ofensa.

   Existen cierto tipo de ofensas como el adulterio, en cuyo caso, si la persona ofendida fue dañada por su cónyuge, el perdonarlo no significa necesariamente que continuará con la relación sexual, puede suspenderse indefinidamente o de manera temporal, lo cual es perfectamente entendible por el daño moral, la traición y dolor emocional, además de  las consecuencias físicas que pudieran derivarse como por ejemplo el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual.

   Es importante destacar que la persona ofendida puede sentirse gravemente violentada, traicionada, abusada, decepcionada, impotente, disgustada, resentida, irritada, amargada, desesperada, ansiosa, deprimida, etc. Y como lo dijimos más arriba, vamos por la vida cargando un pesado costal por la ofensa recibida, el cual no nos permite disfrutar convenientemente todo lo que nos ofrece la vida. Por ello la mejor solución es el perdón, cuyo acto no significa que el “victimario merezca mi perdón”  sino más bien a la víctima le conviene perdonar para liberarse de esas cadenas de odio, resentimiento y hambre de venganza.

   Y reitero, el victimario puede tener las consecuencias de su falta como pudiera ser el perder la amistad de la víctima, su confianza, o incluso es posible que el ofensor sea demandado  legalmente y acabe “pagando” hasta con cárcel.

    Al agraviante se le puede perdonar a nivel emocional y espiritual, aún sin retirar la demanda legal. Ya será a discreción del demandante, si además de perdonarlo desde su corazón, retira o no la demanda judicial.

      Concluyendo, podemos relacionarnos con nuestro pasado desde el resentimiento o desde el perdón. Desde el perdón podemos vivir en paz, liberados de las cadenas del odio, el resentimiento y las ganas de venganza.

   Quisiera agregar unas notas sobre el rencor y el odio.

El rencor nace de una herida que no cierra, porque busco justicia y/o venganza, pero agota  la energía de la persona y la puede llevar a una situación de amargura en la vida, con la consecuencia siguiente: “si estoy lleno de amargura, mis frutos serán amargos” 

   Si se vive en el rencor, se tiene como consecuencia el estar amargado, triste, deprimido, infeliz, enojado, estresado, con bajas defensas ( sistema inmunológico débil), enfermo o enfermizo.

   Diversos estudios asocian el rencor a: alcoholismo, adicción a drogas, anorexia, bulimia nerviosa, parálisis, problemas motrices, diabetes, enfermedad del hígado, urticaria, prurito, soriasis, hipertensión, impotencia sexual, artritis y otros. (FUENTES, Miguel Angel TERAPIA DEL PERDÓN. C. Virtus. Ediciones del Verbo E. Argentina 2008) 

   También se ha podido concluir que el rencor agranda y puede profundizar padecimientos como:

Diabetes, hipertensión, males cardiacos, insuficiencia renal, osteoporosis, ansiedad, depresión , y casi cualquier otra enfermedad.

Señalaremos también algunas consecuencias cognitivas ( mencionadas en el mismo estudio)  del rencor a saber:  genera una concepción pesimista e injusta del mundo y del prójimo., al tener una concepción resentida del prójimo, se genera un resentimiento social; una imagen rebajada de sí mismo.  

   El Perdón y el círculo del sufrimiento        

   A lo largo del duelo, suele presentarse lo que denominamos “Juicio y Culpa” , es decir, ante una ofensa grave, es muy natural que se  critique , juzgue y condene al ofensor, una vez que se ha tomado conciencia del tamaño de la ofensa y duele la herida causada por la agresión u ofensa en cuestión. Al criticar, juzgar y condenar, fácilmente se puede caer en el círculo del sufrimiento, en donde la culpa también aparece con frecuencia. Como se describe en la imagen más abajo (Círculo del sufrimiento), se da un proceso repetitivo y crónico que  llevará a la persona más allá del dolor, al sufrimiento que constituye un  estado anímico y emocional de larga duración.

    No hemos mencionado los casos en que el perdón procede hacia sí mismo, en donde la persona se juzga, se critica y juzga por lo que sucedió. Y debemos señalar lo siguiente: en no pocas ocasiones este tipo de culpa puede llevar a una severa depresión y hasta el suicidio, es por ello que aplica el auto-perdón en estos casos.

   Aquí podemos señalar que sí es relevante la reconciliación profunda consigo mismo,  a efecto de lograr una auto-comprensión en donde se reivindica la autoestima y el valor propio, muy necesarios para recuperar ese estado en el cual la persona puede iniciar en un proceso de poder ser cada día más feliz, si bien no logrará la felicidad total, pero si ir paso a paso en un camino en donde cada día sentirá mayor satisfacción.

   Ante la culpa ( auto-culpa) , solo queda un cambio profundo para que por ejemplo, la persona deje adicciones, modifique sus defectos de carácter y si procede, restaurar a la persona o personas a las que se les causó daño. Esto no siempre es posible, pero el verdadero arrepentimiento lleva a la persona a un cambio profundo de vida, en el cual se compromete día a día con nuevos objetivos, valores y no pocas veces, ante un propósito o misión personal que dignifica grandemente a la persona.

   Es decir, una manera de sanar la culpa por actos equivocados o aberrantes que se cometieron en el pasado, consiste en hacerse responsable ante la vida, los familiares, amigos, trabajo, comunidad, etc.

   Así podemos observar casos de ex alcohólicos, ex adictos, personas que estuvieron en la cárcel, que perdieron a su familia, su trabajo o empleo, y por supuesto, quienes han perdido ( por muerte o divorcio o abandono) uno o varios familiares amados, con quienes posiblemente no estuvieron en un acompañamiento fraterno y amoroso durante las etapas críticas, la enfermedad o los momentos de dolor más profundos.

       CÍRCULO DEL SUFRIMIENTO

    

OFENSA --> Critico, juzgo, condeno --> sentencia--> resentimiento--> desesperanza --> critico, juzgo ...

 

 

                                          

 

Frutos amargos, frutos dulces.

   Mencionamos como la amargura produce frutos amargos, ya sea por rencor y odio hacia otros u odio , culpa y/o vergüenza consigo mismo.

   El perdón verdaderamente constituye una herramienta de gran poder que permite recuperar la paz, la alegría , y la propia vida. Si queremos dar frutos dulces, tomemos la ruta del perdón, por doloroso que sea, porque verdaderamente soltar y sanar el  rencor que provoca una gran y profunda ofensa, dolerá muchísimo, es como un parto, pero una vez que aceptamos y caminamos por esta ruta, después de tanto sufrimiento vendrá la paz y el gozo.

   El perdón favorece arrancar las raíces de amargura, en efecto, el que perdona se desliga emocionalmente del victimario y deja de tener rencor y deseos de venganza, y puede acceder a dejar el caso en manos de la justicia humana y/o Divina (si es creyente en este último caso) , pudiendo sanar las heridas emocionales para retomar su vida en forma plena, o crear una nueva vida.

Películas recomendadas del tema de perdón

 Lo mejor de mi vida (1993), Michael Keaton, Nicole Kidman ca,

Mi encuentro conmigo, Bruce Willys

La misión (1986) Dirección: Roland Joffé Reparto: Jeremy Irons, Robert De Niro, Liam Neeson, Aidan QuinnLa Cabaña

 Invictus (2009)Dirección: Clint EastwoodReparto: Morgan FreemanMatt DamonTony KgorogePatrick Mofokeng Tráiler

 

La cabaña  (2017) Dirección: Stuart Hazeldine Reparto: Sam Worthington, Octavia Spencer, Tim McGraw, Radha Mitchell

Los miserable (1998) Dirección: Bille August Reparto: Liam Neeson, Geoffrey Rush, Uma Thurman, Claire Danes

CRISTIADA (For Greater Glory),  México, 2012. Dirección: Dean Wright  Guion: Michael Love

Prueba de fuego (2008) Dirección: Alex Kendrick Reparto: Kirk Cameron, Erin Bethea, Ken Bevel, Stephen Dervan

 Invencible (Unbroken – 2014)

 

 

                           

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Autor

Andrés de González Arguelles. Tanatólogo.
jueves 18 noviembre 2021

Psicólogo y Tanatólogo Certificado por la AMTAC con más de 20 Áños de Experiencia.

Profesor de Diplomado de Tanatología en diversas universidades como UASLP, UCEM,UVAQ. Conferencias y cursos en IMSS, ISSSTE y otras instituciones.

Miembro de la Asociación Mexicana de Tanatología.

Director del Centro de Tanatología Vida y Plenitud.

Cuenta con Diplomados en Tanatología por la Universidad Colegio Latinoamericano de Educación Avanzada y Musicoterapia en Sociedad Peruana de Medicina Alternativa y Universidad Científica del Sur.

Ofrece conferencias de Tanatología mensuales sin costo en VALLE DE LOS CEDROS CAMPOSANTO.

  • Emergencia Tanatológica: 444 120 07 84.