Magna Conferencia Tanatología 19 de Octubre 2019

#TanatologíaValle #ValleRecomienda #ConferenciasEnValle #PrevenirEsVivir #NadieMenos

Te invitamos a la conferencia TOTALMENTE GRATUITA

“Mi niño se va. El capullo para otra vida”

Impartida por el Psicólogo y Tanatólogo Andrés De González Argüelles.

Te esperamos 19 de octubre en punto de las 11:00 AM en las instalaciones de Valle de los Cedros Camposanto.

Ubicado en Av. Kukulkán #300 Col. Retornos.
Para más información envía Inbox al Facebook de Valle e los Cedros.
Tel: 8139091 y 8139092
Emergencias funerarias: 444 214 3259
Emergencia Tanatológica: 444 120 0784
www.valledeloscedros.com.mx

¿Cómo tener “la plática”?

Hablar de esto es incómodo pero se tiene que hacer en algún momento.

Hablar de la muerte es algo que a nadie le gusta y todo el mundo evita. Pareciera que tenemos tanatofobia y es que claro, siempre se nos ha enseñado que la muerte es el final de todo y que el sufrimiento estará ahí por siempre. Básicamente reducimos a la muerte a “lo peor que nos puede pasar”.

Aún así, es importante discutir este tema en familia y en especial, con los hijos. De esta manera estaremos preparados para cuando el momento llegue y los familiares sepan cómo proceder con los trámites, los deseos del ser querido y las etapas del duelo.

Así que, ¿Por qué es importante hablar de la muerte?

1- Tienes oportunidad de hablarlo antes de que exista una enfermedad o una muerte que tome a todos por sorpresa, lo cual permite a la familia tomar decisiones basadas en la razón y no en las emociones (por ejemplo si se quieren donar órganos, cómo se quiere el servicio funerario, etc).

2- Tú eres la única persona que sabe lo que quieres para cuando no estés. Dejar muy en claro lo que uno quiere es importante para uno mismo y para los demás, ya que de esta manera podemos honrar a la persona cuando el momento llegue, de la forma en la que lo pidió.

3- Empezar a tocar estos temas en familia evitará que cuando alguien fallezca el duelo sea más difícil de llevar. Está demostrado que las familias donde se habla de la muerte sufre menos que una familia en donde este tema es tabú.

4- Se crea una conciencia financiera y se entiende que prever los servicios funerarios es una necesidad real, ya que si se toma en una necesidad, podría hacer que el dinero de la familia se vaya rápidamente. Crear un plan funerario es primordial para el descanso de esa persona y para los que permanecen aquí.

5- Comienzas a preguntarte qué es realmente importante en tu vida. Pensar en la muerte, sabiendo que puede pasar en cualquier momento y lugar, hace que tomemos decisiones más acertadas, nos preguntamos cuál es nuestro propósito en la vida y lo que tenemos que cambiar en ella para llegar a donde queremos.

Entonces ¿cuándo debemos tener la plática?

Lo ideal es hablar de esto cuando uno es joven o se tienen hijos, ya que eso preparará a la familia para entender que inevitablemente nos iremos de este mundo, ayudando a los más chicos a entenderlo. Otro buen momento es hablarlo ahora, sin importar la edad que uno tenga o si tiene hijos o no.

Es necesario dejar en claro lo que uno quiere en caso de alguna enfermedad o accicente (testamento anticipado) y lo que uno quiere cuando ya no esté (rituales o también un testamento).

Hablar de la muerte duele si sigue siendo un tabú; es por eso que debemos empezar a hablar más de esto, a enseñar a los demás que, así como nacemos, morimos y es algo hermoso y está bien. Además, no hay que olvidar que mientras más hablamos de las cosas que nos hieren o nos dan miedo, más rápido las superamos y alcanzamos un estado de plenitud.

No temas a hablar de lo único que tenemos seguro en la vida…


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Magna Conferencia “Eutanasia y encarnizamiento médico ¿Es ético practicarlo?

#TanatologíaValle #ValleRecomienda #ConferenciasEnValle#PrevenirEsVivir

👉Te invitamos a la conferencia GRATUITA “”Eutanasia y encarnizamiento médico ¿Es ético practicarlo?”.

Impartida por el Psicólogo y Tanatólogo Andrés De González Argüelles.

Te esperamos este sábado 16 de marzo en punto de las 11:00 AM en la capilla de Valle de los Cedros Camposanto.

Ubicado en Av. Kukulkán #300 Col. Retornos.
Para más información envía inbox al Facebook de Valle e los Cedros.
Tel: 8139091 y 8139092
Emergencias funerarias: 444 214 3259
Emergencia Tanatológica: 444 120 0784
www.valledeloscedros.com.mx

Arteterapia y su uso en el duelo.

A veces el arte expresa lo que las palabras no pueden.

Desde tiempos remotos se sabe que el arte no solo es algo decorativo, sino que, es un medio para expresar los pensamientos y sentimientos ya sea de un individuo o de una sociedad.

Si nos vamos a los principios de lo que hoy conocemos como arteterapia, podemos decir que nació a partir de la Segunda Guerra Mundial gracias a un hombre llamado Adrian Hill, un hombre convaleciente de un hospital que decidió empezar a pintar para sacar todo lo que tenía dentro y desahogarse; cuando otros pacientes empezaron a ver lo que hacía y cómo lo hacía sentir, no dudaron en tomar la pintura y empezar sus propias obras, mismas que servían como catarsis para expresar todos los horrores que habían vivido en la guerra y que eran incapaces de decir.

Así que hoy en día se usan distintas técnicas de arteterapia ya sea para sanar, auto conocerse o mejorar el estilo de vida propio; pero lo interesante de este tema es cómo a través del arte podemos hacer catarsis de nuestras emociones, entenderlas e incluso darnos cuenta de algo que no sabíamos que estaba ahí.

La arteterapia en el duelo es una solución importante pues sabemos que, por ejemplo, los niños no poseen el mismo vocabulario que un adulto, por lo que las creaciones que hagan y los colores que usan, pueden reflejar perfectamente bien lo que sienten en ese momento.

Pero no solo funciona bien en los niños. Muchos adultos, como hemos mencionado antes, tienen un trauma tan grande que no saben ponerlo en palabras. Es aquí donde la pintura y el lienzo se convierten en un parlante en donde la persona es capaz de dar la información al terapeuta de lo que está sintiendo en ese momento.

Algo interesante de la arteterapia es que no es necesario tener conocimientos artísticos o de técnicas para poder llevarla a cabo pues, al final, lo que importa son los sentimientos, no la creación en cuestiones estéticas. La importancia de lo creado es lo que transmite al terapeuta.

Esta terapia no solo ha ayudado a personas como las mencionadas anteriormente, además, ha logrado cerrar casos en donde un niño, mediante la pintura, dibuja la escena del crimen que presenció, ayudando a los policías a hacer justicia. Esto demuestra que es de gran ayuda para todo tipo de personas (gente que haya tenido una pérdida, que haya presenciado un asesinato o incluso personas con enfermedades terminales.

A pesar de que la arteterapia está en pañales en nuestro país, es una materia en la que muchos psicoterapeutas están fijando la mirada al ver los increíbles resultados obtenidos en países como Estados Unidos y algunos otros de Europa.

¿Quién decide cuánto dura el duelo?

El duelo sucede cuando perdemos a alguien o a algo; puede ser a una persona, un objeto, nuestro trabajo o hasta relaciones con la demás gente. El duelo es una herida y por lo tanto, es necesario dejar que sane.

En esta situación podemos encontrar diversas fases, las cuales suelen tener un orden pero no necesariamente lo siguen, es decir, uno puede regresar de la tercera a la segunda etapa en cualquier momento, por lo que es importante siempre estar en contacto con nuestro duelo para entender qué está sucediendo y cómo podemos evitar los retrocesos.

Vamos a empezar explicando las etapas del duelo:

1- Negación. Todos los que hemos estado en duelo sabemos que en un principio no podemos creer lo que está pasando ni queremos aceptar que una persona falleció o que una relación terminó o que hemos sido despedidos de un trabajo (por poner algunos ejemplos).

2- Enojo o enfado. Esta etapa es delicada, ya que en muchos casos, el doliente, a causa de su enojo o enfado, puede tomar malas decisiones, caer en vicios y hacer cosas destructivas tanto como para sí mismo, como para con los demás.

El enojo puede ser contra la persona que se fue, contra el jefe que nos despidió o la amistad que nos dejó de hablar; por otro lado, el enfado puede ser contra uno mismo, reclamándonos que pudimos haber hecho más, que debimos decir más “te quieros”, que debimos haberle echado más ganas y otras cosas que lejos de ayudarnos, nos afectan. Entra aquí también la culpa y de nuevo, es una situación que no nos ayuda en el duelo. Se tiene que entender que en su momento, tomamos las decisiones que creímos correctas y que dimos todo lo que pudimos, por lo que pensar en los hubiera solo sirve para hacernos sentir peor.

3- Depresión. Aquí ya somos conscientes de que no importa cuánta negociación hagamos, no importa cuánto recemos, la muerte de ese ser querido o cualquier otro suceso ya pasó y no hay nada que podamos hacer. Esta otra etapa sigue siendo peligrosa pues también somos vulnerables a hacer cosas autodestructivas, somos propensos a pensamientos fatalistas como pensar que nunca más vamos a ser felices.

Algo importante a destacar es que en esta etapa la persona puede pasar de la tristeza normal a la depresión clínica, a los ataques de ansiedad, al aislamiento o a la agorafobia.

4- Aceptación. Llegamos a esta etapa ya cansados, hartos del sufrimiento que nos hemos puesto a nosotros mismos. A estas alturas entendemos que a pesar de que perdimos algo, podemos seguir adelante con nuestras vidas y que aislarnos, enojarnos, llenarnos de ira no sirve de nada.

La aceptación es este lugar donde nos damos cuenta de que nos somos los únicos que perdimos a un ser querido o los únicos que perdimos el trabajo o la pérdida que deseemos usar de ejemplo. En la aceptación, entendemos que esa situación que tanto nos ha herido estaba destinada a pasar, hubiésemos hecho lo que hubiésemos hecho, así que ya no hay más torturas, ya no hay más culpas, ya no hay más sufrimiento, solo resignación.

¿Cuánto dura entonces el duelo?

Quien diga una fecha determinada estará mintiendo. Cada duelo es diferente, por lo que nadie puede saber con exactitud cuánto durará. Así como hay personas que lo superan en unos pocos meses, hay quienes lo superan después de muchos años o, simplemente, jamás lo hacen.

Hay que recalcar que absolutamente nadie tiene derecho a decirle a alguien que acaba de perder a un ser querido “huy, lo que te falta, apenas vas empezando”. Esto predispone a la persona a que el duelo es algo larguísimo y de lo que uno no sale, cuando en realidad, con la ayuda de nuestros seres queridos, amigos y si es necesario, algún especialista, el duelo es mucho más llevadero y fácil de superar.

Por otro lado, cuando vemos que un familiar o amigo tiene lapsos largos de depresión fuera de lo normal o que intenta atentar contra su salud o vida, debemos persuadirlo con mucho amor para que busque ayuda, pues entonces el duelo puede convertirse en un cuadro clínico del cual no podrá salir sin ayuda de un profesional.

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