¿Qué hacer con las pertenencias de nuestros seres queridos fallecidos?

Deshacerse de las pertenencias de nuestro ser querido puede ser muy duro pero no imposible.

Cuando un familiar fallece, uno de los retos más grandes a los que nos debemos enfrentar es el deshacernos de sus cosas. Mucha gente piensa que hacer esto es un acto desconsiderado para la memoria del difunto, pero, en realidad, es algo que tenemos que hacer tarde o temprano.

El aferrarse a las cosas materiales puede sucederle a cualquier persona y por eso es que conocemos casos de personas que perdieron un hijo hace 10 años y conservan su habitación tal y como la tenía en aquel entonces. También hay casos donde un adulto fallece y su pareja deja por muchos años intacto el último vaso que usó o un cenicero con colillas de los últimos cigarrillos que fumó.

Debemos aclarar que, aunque no sea muy sano, cada proceso de duelo es distinto en cada persona, por lo que no se debe juzgar a nadie ni presionarlo para que se deshaga de las cosas. Aún así, hacerlo puede ser incluso liberador para la persona que enfrenta la pérdida.

Por eso en #TanatologiaValle te damos algunos tips para que este proceso sea más fácil para ti:

1- Da pasos pequeños: Las pertenencias conmemoran toda la vida de una persona y deshacerse de ellas puede hacernos sentir que estamos invadiendo el espacio del difunto o faltándole al respeto. Además, estar listo lleva un proceso, por lo que esto debe hacerse con calma.

2- Pregúntate qué te es útil: No tienes que deshacerte de todo lo que esa persona poseía. Muchas de sus pertenencias pueden servirte en el día a día y es una bonita manera de recordarla.

3- Pregúntate qué le es útil a los demás: Si has perdido a un familiar, es muy probable que su ropa no te sirva de mucho. Lo mismo pasa si fallece un niño en tu familia. ¿Qué puedes hacer con todo aquello que no te sirve?

Algo que en Valle de los Cedros hacemos constantemente es pensar en los demás, en especial, en todos aquellos que no tienen las mismas oportunidades ni bendiciones con las que cuentan otros, por lo tanto, todo aquello que no utilices, puedes donarlo a quien más lo necesite.

Por ejemplo: si ha fallecido tu padre o tu esposo, puedes hacer paquetitos con ropa y zapatos de él y darlo a los señores que están en los semáforos vendiendo cosas.

Si ha sido tu hijo el que falleció, puedes donar su ropa a los niños con cáncer en los hospitales, así como sus juguetes o hacer una colecta con más niños que tengan juguetes que no usen y llevarlos a alguna comunidad.

4- La caridad sana el alma. Dentro de nuestra filosofía tanatológica, la caridad nos ayuda a ver nuestro dolor y el de los demás, entendiendo lo que pasa por la mente y corazón de otros. Cuando se hace caridad, ganamos amor, empatía y hasta hacemos verdaderos amigos; y así como la caridad es amor, nuestro ser querido que se fue seguramente estará feliz de saber que sus cosas ayudan a otras personas.

5- Si no estás seguro de querer hacerlo, no lo hagas. Como hemos dicho antes, desprenderte de las cosas de un ser querido no es fácil y así como hay gente que no es apegada a lo material, hay quienes se aferran a estas hasta que están listos para dejarlas ir. Si eres una persona que le da mucho significado a los objetos y no estás seguro de querer tomar este paso, no lo hagas.

Recuerda que no importa que decisión elijas, tarde o temprano tu corazón y tu alma sanarán y podrás hacer con dichas pertenencias algo bonito que haga homenaje a quien se fue.

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