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¿Qué es el duelo?

El duelo es una respuesta común y frecuente ante una pérdida.

Sabemos que estamos en duelo porque podemos sentir alguno o algunos de los síntomas que a continuación se señalan:  con dolor y tristeza profunda, abatidos, apaleados,  llenos de coraje, a veces resentimiento y culpa, sin entender que sucedió, porqué sucedió y en qué momento pasaron las cosas. Podemos imaginar que todo ha sido solo una pesadilla, que todo regresará a la normalidad.

Si bien el tener pérdidas es muy muy doloroso, y  muchas veces insoportable, todas las personas tenemos experiencias que nos provocarán varios o muchos duelos a lo largo de nuestra vida , como por ejemplo: muerte de un familiar, divorcio, pérdida del trabajo, pérdida de su casa o automóvil, muerte de una mascota, que sufra de infidelidad por parte de su pareja o cónyuge, perder su estado de salud por una enfermedad grave o discapacidad, ser traicionado por un amigo, sufrir una decepción fuerte inesperada,  ser víctima de robo o secuestro, cuando los hijos se van, etc.

Es importante señalar que cada persona padece, vive y supera o se atora en el duelo, de manera diferente. Difícilmente podemos encontrar dos reacciones idénticas ante una misma pérdida.  Incluso entre hermanos que pierdan a su madre o padre, cada miembro de la familia tiene su manera particular de reaccionar, y no debemos juzgar si uno llora, si otro no llora, si uno grita y se desespera u otro está muy sereno y aquel lleno de culpa.

Ahora bien, el plazo para superar un duelo, puede variar significativamente según la persona y las circunstancias en que se presenta la pérdida, desde unos días, meses o años. Si la persona se atora en el duelo puede suceder que nunca supere la pérdida, de ahí la importancia de pedir ayuda, de preferencia con un tanatólogo.

Cualquier persona, sea adulto, adolescente o niño, tendremos dolor por las diversas pérdidas que se van presentando en nuestra vida. Lo importante es que el duelo lo podemos convertir en un aprendizaje y maestro de crecimiento, o también lo podemos transformar en una pesadilla constante, en algo terrorífico que no solo nos quita el sueño, sino que también se aleja de nosotros la tranquilidad, el gozo y la paz, la capacidad de dar amor y de recibir amor.

¿Cómo convertir el duelo en una oportunidad de aprendizaje y maestro de crecimiento?

La tarea es superar el duelo, y superarlo no significa borrarlo, esconderlo o ignorarlo. Para superar el duelo, tenemos que vivirlo, afrontarlo, no queda otro camino. Porque si lo escondemos o tratamos de distraernos para no sufrir o no tener dolor, no podremos superarlo y menos crecer y aprender.

 

1.- Lo primero es aceptar que estoy en duelo, que me duele, que sufro, que padezco

2.- Lo segundo es comunicar, expresar, compartir mi dolor pero con la o las personas adecuadas: alguien que me ama, que me comprenda y no me va a juzgar, y buscar ayuda profesional con un tanatólogo.   El genio de la literatura Inglesa, William Shakespeare decía: “Dad palabras al dolor;            la pena que no habla murmura en el fondo del corazón, y lo invita a romperse”  o de otra manera el mismo autor  decía:   “El pesar oculto, como un horno cerrado,   quema el corazón hasta reducirlo a cenizas” .

En efecto, cuando no comunicamos, no expresamos, no sacamos del corazón nuestro dolor, nuestro pesar, nuestro duelo, el corazón se rompe o se convierte en cenizas.

3.- Consiste en ir viviendo y afrontando cada etapa del duelo que me toque vivir, porque en los duelos se van presentando etapas, principalmente: la negación, la ira, la negociación o regateo, la depresión y la superación, como lo observó atinadamente la Dra. Elizabeth Kübler Ross. Quien trabajó incansablemente desde su adolescencia por acompañar a las personas con dolor y sufrimiento, de manera especial a los moribundos y pacientes psiquiátricos.

4.- Las personas creyentes podrán encontrar un gran alivio en la oración, en la lectura de la Biblia, y en los retiros espirituales.

Quienes tengan otra creencia, por ejemplo budistas, pueden encontrar serenidad a través de ejercicios de relajación y poner la mente en silencio de emociones y sentimientos que generalmente llevan a las personas a estados de angustia y estrés.

Como veremos en otro próximo comentario, cada etapa tiene sus particularidades y no necesariamente se presentan las 5 etapas de duelo en cada persona.

Baste en esta breve reflexión, darnos una asomada a lo que es el duelo en general y algunos tip´s para empezar a superarlo y sanar.

Terminaremos este escrito señalando la importancia de aceptar el consuelo de la persona o personas que con sinceridad nos lo brinden, es decir, quien abra su corazón amorosamente para comprendernos y ayudarnos.  Como decía la Dra. E. Ross: “Todas las teorías y toda la ciencia del mundo no pueden ayudar a nadie tanto como un ser humano que no teme abrir su corazón a otro”.

 

Tanatólogo Andrés de González Argüelles

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