¿Cómo tener “la plática”?

Hablar de esto es incómodo pero se tiene que hacer en algún momento.

Hablar de la muerte es algo que a nadie le gusta y todo el mundo evita. Pareciera que tenemos tanatofobia y es que claro, siempre se nos ha enseñado que la muerte es el final de todo y que el sufrimiento estará ahí por siempre. Básicamente reducimos a la muerte a “lo peor que nos puede pasar”.

Aún así, es importante discutir este tema en familia y en especial, con los hijos. De esta manera estaremos preparados para cuando el momento llegue y los familiares sepan cómo proceder con los trámites, los deseos del ser querido y las etapas del duelo.

Así que, ¿Por qué es importante hablar de la muerte?

1- Tienes oportunidad de hablarlo antes de que exista una enfermedad o una muerte que tome a todos por sorpresa, lo cual permite a la familia tomar decisiones basadas en la razón y no en las emociones (por ejemplo si se quieren donar órganos, cómo se quiere el servicio funerario, etc).

2- Tú eres la única persona que sabe lo que quieres para cuando no estés. Dejar muy en claro lo que uno quiere es importante para uno mismo y para los demás, ya que de esta manera podemos honrar a la persona cuando el momento llegue, de la forma en la que lo pidió.

3- Empezar a tocar estos temas en familia evitará que cuando alguien fallezca el duelo sea más difícil de llevar. Está demostrado que las familias donde se habla de la muerte sufre menos que una familia en donde este tema es tabú.

4- Se crea una conciencia financiera y se entiende que prever los servicios funerarios es una necesidad real, ya que si se toma en una necesidad, podría hacer que el dinero de la familia se vaya rápidamente. Crear un plan funerario es primordial para el descanso de esa persona y para los que permanecen aquí.

5- Comienzas a preguntarte qué es realmente importante en tu vida. Pensar en la muerte, sabiendo que puede pasar en cualquier momento y lugar, hace que tomemos decisiones más acertadas, nos preguntamos cuál es nuestro propósito en la vida y lo que tenemos que cambiar en ella para llegar a donde queremos.

Entonces ¿cuándo debemos tener la plática?

Lo ideal es hablar de esto cuando uno es joven o se tienen hijos, ya que eso preparará a la familia para entender que inevitablemente nos iremos de este mundo, ayudando a los más chicos a entenderlo. Otro buen momento es hablarlo ahora, sin importar la edad que uno tenga o si tiene hijos o no.

Es necesario dejar en claro lo que uno quiere en caso de alguna enfermedad o accicente (testamento anticipado) y lo que uno quiere cuando ya no esté (rituales o también un testamento).

Hablar de la muerte duele si sigue siendo un tabú; es por eso que debemos empezar a hablar más de esto, a enseñar a los demás que, así como nacemos, morimos y es algo hermoso y está bien. Además, no hay que olvidar que mientras más hablamos de las cosas que nos hieren o nos dan miedo, más rápido las superamos y alcanzamos un estado de plenitud.

No temas a hablar de lo único que tenemos seguro en la vida…

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Emergencia